Cómo evitar tener dolores después de correr



1. Dolor de cabeza


El dolor de cabeza después de correr es una sensación ciertamente molesta que sufren algunos corredores. Además, es uno de los signos físicos más evidentes por los que se producen diversas consultas tanto a médicos como expertos en salud con carácter general.


Aunque normalmente suelen ser inofensivos, otros aspectos como la frecuencia o su persistencia en el tiempo conllevarían la necesidad devisitar al especialista.


Las distintas causas por las cuales aparecen estos dolores de cabezavarían en función del corredor en cuestión. Aquí encontrarás información útil en relación con varias de las causas de la aparición del dolor de cabeza después de correr más frecuentes:


-Bajada en los niveles de azúcar Con frecuencia suele relacionarse el dolor de cabeza que podemos experimentar después de correr con la falta de azúcar en la sangre que puede deberse por ejemplo, a la carencia de determinados alimentos. Así pues, a través de dicho azúcar podemos aliviar la sensación de dolor y experimentar una mejoría.


-Derivadas del calor En épocas del año como el verano, numerosos corredores se animan a practicar esta modalidad deportiva. No obstante, es preciso hacerlo con moderación, alejarnos lo máximo posible de las horas de calor extremo e intentar por ejemplo, practicarlo a primera hora de la mañana o incluso al atardecer.


-Falta de agua Frecuentemente, se relacionan estas molestias con la deshidratación porque el cuerpo humano no puede realizar sus funciones adecuadamente en ausencia del agua. Una correcta hidratación es fundamental para todos los corredores. Si llevas mucho tiempo sin beber agua y percibes que experimentas tal circunstancia, no te olvides de refrescarte lo antes posible.


-Mala respiración Cuando estamos corriendo necesitamos respirar para nutrir a nuestro cuerpo del oxígeno necesario para el desarrollo de la actividad deportiva. Aunque es una cuestión fundamental, no todos los corredores saben realmente cómo respirar e incluso algunos de ellos pueden no hacerlo correctamente.


-Relacionados con la condición física No todos contamos con la misma condición física. Salir a correr en exceso o desarrollar movimientos bruscos durante el entrenamiento puede generar muchos problemas como la aparición de dolores de cabeza y lesiones.


-Tensiones musculares Cada persona cuenta con una postura que define su manera de correr y estilo. El mero hecho de contar con por ejemplo, una postura muscular inadecuada, puede derivar en un conjunto de tensiones que terminarían incidiendo negativamente sobre la musculatura y dando lugar a dolores de cabeza variados.



2. Problemas gastrointestinales


En ocasiones, tras un parón repentino en el ejercicio como puede ser cruzar la línea de meta, el estómago se sigue contrayendo, lo cual puede llevar a sufrir náuseas o incluso a vomitar. Esto también nos puede pasar si participamos en carreras ciclistas.


Estas náuseas en algunos casos también pueden deberse a una deshidratación o un desequilibrio en la concentración de electrolitos.


Es por ello que debemos disminuir la intensidad y enfriar nuestro cuerpo poco a poco, evitando sentarnos justo después de acabar una carrera o un entrenamiento. Además deberíamos evitar las comidas pesadas si las consumimos poco antes de ejercitarnos.



3. Fatiga


Si forzamos nuestro cuerpo en exceso es muy común sentir fatiga, lo cual se traducirá en muchos casos en varios días sin entrenar, y esto supone un problema.


Para evitar esta fatiga lo lógico es aumentar de forma progresiva la duración e intensidad de nuestros entrenamientos, siempre evitando sentir la percepción de fatiga.


Una buena medida es aumentar la cantidad de recorrido que realizamos como mucho un 10% por semana; si esta semana somos capaces de recorrer 10 kilómetros, la siguiente como mucho deberíamos recorrer 11.


Además, factores como la alimentación o el reposo influyen en gran medida en el cansancio, por lo que será crucial cuidar nuestro estado fisiológico tanto durante como tras los periodos de entrenamiento.


4. Mareos


Al entrenar, el corazón bombea sangre a los músculos en contracción de forma muy rápida. Al parar, el corazón deja de bombear tan rápido y con tanta presión, aunque los vasos sanguíneos continúan dilatados.


Estos cambios de presión pueden hacer que sintamos mareos momentáneos, aunque pueden incluso hacer que la persona se desmaye.


Para evitar esto, una vez más recomendamos un enfriamiento adecuado de los músculos que reduzcan progresivamente nuestras pulsaciones. Si además queremos contrarrestar las posibles bajadas en el nivel de azúcar que también pueden ocasionar desmayos sería ideal utilizar algún gel de carbohidratos durante el ejercicio.


Conclusión


En general, una buena hidratación, avances progresivos en cuanto a la intensidad y duración de las sesiones de entrenamiento, una alimentación adecuada y un descanso apropiado son factores clave para evitar algunos de los síntomas que se pueden producirse al entrenar indebidamente.


Si aun con todo esto continuamos experimentando los síntomas, quizá debamos realizarnos una analítica y comprobar si los niveles de vitaminas son los adecuados.


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