¿Te ayuda competir a mejorar el rendimiento?

March 19, 2018

Se podría decir que el secreto está en competir en su justa medida aunque quizá sea un poco delicado definir esa medida.

 

Partimos del concepto de que competir es darlo todo. Que cuando uno se plantea hacer una carrera no lo va a hacer en modo entrenamiento como se dice muchas veces si no que va a dar su máximo. Lo normal es que quieras o no, cuando te veas dentro del ambiente de carrera, trates de hacerlo lo mejor posible aunque te hayas dicho antes que la hacías como entrenamiento. Así que, cuando hablamos de competir no será considerándolo un entrenamiento.

 

¿Cómo afecta la competición a mi plan de entrenamiento?

 
Si estás preparando un objetivo a medio o largo plazo como una maratón o una media maratón, tendrás tu plan de entrenamiento con su ciclo específico. Un primer periodo de ciclo pre-específico y luego el ciclo específico en cuestión que se moverá entre los dos meses para la media maratón y los tres para la maratón.

 

Cuando uno introduce una competición dentro del plan, es necesario reajustar esa semana de entrenamiento y un poco los días posteriores. Esto si estás ya dentro del ciclo específico es más delicado. Al fin y al cabo una competición supone un alto desgaste fisiológico que hay que gestionar bien para no cargarse el resto de la preparación.

 

Conviene rebajar un poco la carga de entrenamiento los días antes para no llegar muy fatigado a la carrera. No se trata de descansar tanto como harías en la semana previa a tu objetivo pero tampoco de seguir con el plan como si no pasara nada.

 

Después de la competición también hay que tener en cuenta no meter un entrenamiento duro muy cercano al día de la carrera.

 

Así que, puesto que competir altera el plan, no es cuestión de hacerlo cada fin de semana ya que podría llegar a desvirtuar mucho el plan de entrenamiento e impedirnos realizar el trabajo importante del mismo. Hay que tratar de alterarlo lo mínimo pero, por ejemplo, competir como test para medir la asimilación del trabajo es algo que viene muy bien.

 

¿Qué pasa si compito con demasiada frecuencia?

 
Te diría que la consecuencia más grave gira por una parte en torno a qué tendrás que modificar tanto tu plan de entrenamiento que puedes estar restando demasiado trabajo de calidad. Es decir, al meter el tiempo de reajuste antes y después de competir lo más probable es que pierdas sesiones de calidad a cambio de otras más suaves.

 

Por otra parte, te arriesgas a llegar demasiado fundido al objetivo por el alto desgaste que supone cada carrera.

 

Digamos que le podrías estar exigiendo mucho al cuerpo pero no en el momento ni con el trabajo correcto. Puedes pensar que si total haces una carrera el domingo, te puedes saltar las series de esa semana y como trabajo equivalente hacer la carrera. Pero no, no es lo mismo 10 series de 1000 metros que una carrera de 10km. El enfoque es totalmente distinto.

 

Las series suelen hacerse a ritmo más rápido que el de competición buscando provocar un estímulo de mejora en tus ritmos. A su vez se cuenta con tiempo de descanso para que realmente ese ritmo superior pueda realizarse y provoque reacción por parte de nuestro organismo.

 

Sin embargo, cuando corres 10km a tu máximo estarás haciendo eso, llegar a tu máximo pero no crear un nuevo estímulo de aumento de ritmo que pueda acarrear una mejora del mismo.

 

Aunque las series suelen ser un trabajo bastante agresivo, es probable que la competición lo sea más con lo que también le estés pidiendo de más a tu cuerpo.

 

Así que, personalmente, no veo muy claro que se puedan dar equivalencias entre entrenos y carreras y sustituir unos por otros. Por tanto me parece más bien que un exceso de competiciones llegaría a perjudicar tu preparación y no contribuiría a mejorar el rendimiento.

 

¿Por qué no consigo mantener en carrera ritmos que en entrenamientos sí aguantaba?

 
Para saber si eres capaz de correr una cierta distancia a un determinado ritmo, seguramente te hayas decantado por probarlo entrenando. Es decir, hacer un entrenamiento como si de una competición se tratara.

 

Esto sería algo así como el caso inverso, en lugar de competir, convertir el entrenamiento en una prueba o competición. Entiendo que a uno le surjan las dudas cuando ya lleva varias semanas o meses entrenando de sí estará yendo por el buen camino y conseguirá su objetivo.

 

En principio, para resolver esta cuestión, están los test. Suelen hacerse como un mes antes de la fecha objetivo y permiten tener una idea de cómo va la asimilación del trabajo. Por otra parte un entrenador al definir el plan de entrenamiento e ir viendo cómo se va desarrollando, ya tiene una serie de datos para saber si el corredor va encaminado al objetivo.

 

Pero probarse con demasiada frecuencia vuelve a poner en riesgo nuestra preparación. Vuelve a suponer demasiado desgaste y arrastre de fatiga además de forzar a eliminar otros entrenamientos también necesarios en el plan como pueden ser los rodajes lentos.

 

Con todo esto lo que pasa es que te plantas en la línea de salida de tu objetivo con fatiga en lugar de fresco. Se podría decir que ya has hecho la carrera antes del día de competición. Hay que saber confiar en el trabajo que se está haciendo y esperar a resolver la duda el día de la carrera. Según cómo resulte ésta ya habrá tiempo de evaluar si ha sido buena o mala la planificación, la ejecución de la misma o alguna otra cosa. Pero mejor así que las ansias nos hagan perder el trabajo previamente realizado.

 

¿Cada cuánto tiempo podría competir sin perjudicar mi evolución?

 
Mi recomendación sería que dentro de un ciclo específico, uno compitiera el día del test. Si acaso se podría integrar alguna otra competición de 10 km en la primera mitad del plan si estás preparando una maratón. Llegar a hacer una competición al mes dentro del ciclo específico ya empieza a parecerme un poco excesivo.

 

Aunque no soy partidario de que uno corra una maratón antes de haberle cogido bien la medida a la media maratón, sé que hay corredores que lo hacen. En este caso, sí que podría ser recomendable hacer alguna competición más de media maratón para familiarizarse con la distancia aunque se corriera el riesgo de competir demasiado. Pero, repito, esta no es en general una práctica recomendable aunque habría que estudiar cada caso.

 

Otra cosa sería si estamos fuera del específico. Si bien estás en un periodo de pre-específico o de transición entre ciclos se puede ser más flexible con el entrenamiento y competir algo más.

 

Desde luego el momento ideal en el que no pasa nada si compites cada fin de semana sería una vez pasado tu objetivo. Si te has preparado a conciencia para él y has llegado en tu mejor momento de forma, luego te espera algo así como un periodo de dos a cuatro semanas donde vas a notar como aflora todo el esfuerzo realizado. Estarás en un buen momento para competir porque además de disfrutar, lograrás buenos resultados.

 

En este periodo sí que no importa mucho el plan de entrenamiento. Se trata más de mantenerse un poco activo entre semana y poder competir a gusto el fin de semana. Pero sería la única excepción, si no es mejor limitar un poco más el ritmo de competición.

 

Si estás en periodo de pre-específico, quizá sí que podrías llegar a hacer una competición al mes sin que suponga mucho trastorno para tu entrenamiento. Pero luego ya en el específico no sería conveniente.

 

Así que, puesto que las competiciones, en contra de lo que pueda parecer, pueden suponer una alteración importante en tu evolución, mejor limitarlas. Pese a la avalancha de ofertas, mi recomendación es ser cauteloso con las que se eligen a fin de que no pesen a la hora de mejorar el rendimiento pero también permitirse de vez en cuando disfrutar de competir.

 

 

 

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