Consejos para mejorar tu técnica de bajada en la montaña.

La gravedad será nuestro aliado La gravedad nos sale “gratis” y no supone un esfuerzo extra, sino todo lo contrario, nos empuja hacia abajo y cuanto menos luchemos con ello, mayor será nuestro rendimiento en esta faceta de la carrera por montaña. Aprovechamos de la inercia de la gravedad para adquirir mayor ritmo de bajada ¿Cómo? Simplemente evitando frenar tanto, sobre todo en los tramos más técnicos.


De hecho, la energía que más se gasta en la bajada es aquella de frenar y volver a acelerar continuamente. Nuestra lucha contra la gravedad, en el terreno de las bajadas es continua, sin embargo, nuestra destreza para dominar la gravedad es clave para mejorar en los descensos. ¡Cuanto mejor bajemos, menos tendremos que luchar con la gravedad! De hecho, los “bajadores natos” más rápidos, son aquellos que aprenden mejor cómo luchar contra la gravedad.




A continuación, queremos anotar unos consejos básicos que nos ayudarán a mejorar el ritmo y equilibrio en las bajadas:


1. Pasos cortos: Probablemente la técnica singular más importante. ¡Al menos al principio! Un paso corto y rápido en la bajada es lo que nos permite mantener un mejor equilibrio y control del propio cuerpo, lo que es vital para mantener una bajada sostenida en el tiempo.


Además, produce un menor desgaste del cuerpo, sobre todo cuando se trata de una bajada prolongada.


Cuando el terreno es muy técnico, hay que prestar mucha atención a los puntos de apoyo. Si utilizamos pasos cortos esto también nos permite un rango más amplio de colocación de pies, sobre todo en terrenos técnicos, donde la precisión es vital, si queremos garantizar una bajada limpia y eficaz. Aunque la colocación del pie no tiene mayor relevancia en bajadas rápidas y poco técnicas, sí que adquiere la máxima relevancia cuando hemos de patear terrenos accidentados con un grado máximo de tecnicidad.


La bajada técnica es un baile contínuo de improvisación, y con pasos cortos, esta adaptación repentina de colocación de pie se hace más fácil.Si estas corriendo con una pisada larga y tienes que adaptar tu pisada para evitar un aterrizaje sobre una roca incómoda, seguramente tendrás que acortar la pisada para evitarla. Si empleas una pisada corta, siempre podrás improvisar con una pisada más corta o bien más larga para evitar el obstáculo, algo que resulta mucho más complicado si tienes una pisada larga.


2. Colocación de pies La elección de donde colocar nuestros pies es otro aspecto fundamental que cualquier corredor competente tendrá que dominar. Es una destreza que se practica y se entrena y, con el tiempo, se acaba dominando. Podemos observar una diferencia entre muchos corredores que suelen entrenar entre semana en un entorno urbano y aquellos que pisan tierra y roca a diario y que suelen mostrar más destreza y facilidad en las bajadas.


En la bajadas, incluso más empinadas, casi siempre aparecerán sitios planos para colocar el pie. Nuestra prioridad es asegurar que nuestra pisada encuentre estos lugares. La coordinación entre lo que vemos y cómo pisamos es vital y se adquiere un gran nivel con la práctica continua.


3. Coordinación de la pisada: La percepción visual Cuando nos encontramos en plena bajada por un descenso técnico, nuestros ojos no dejan de fijarse en el suelo, con la mirada justo delante de nuestra pisada. Cuanto más técnico el terreno, más precisa será nuestra pisada – un solo error nos podrá suponer un susto grande o lo que puede ser peor, una caída.


Podemos localizar bajadas técnicas con buenas pendientes para trabajar esta destreza. Será necesario “escanear la superficie” y tratar de anticipar unas pocas pisadas delante, por donde tenemos previsto colocar tus pies.


A cambio de correr sobre terrenos planos y más seguros, donde se repite la misma pisada, en la bajada técnica casi nunca repetirás dos pasos iguales de con la misma pisada. Con el tiempo aprenderás como conseguir que esta irregularidad en la pisada llegue a notarse como algo habitual y hasta cómodo.


En los terrenos muy técnicos, no hemos de tener reparo en emplear incluso el mismo pie para dos pisadas seguidas, como si se tratara de un paso (skipping). Por otra parte, tampoco hemos de dudar si conviene dar un paso de lado y no en dirección descendente – lo importante aquí es mantener los pies en movimiento, a pesar de que parece contraproducente. Si somos capaces de mantenernos dinámicos y evitar parar, ¡mucho mejor!


Parar del todo, para después volver a arrancar, resultará en la perdida de más tiempo y energía. Si mantenemos un ritmo sostenible, aunque sea más lento, y tras un paso lateral para reposicionarnos, encontraremos mayor equilibrio en nuestra ruta descendente, y el resultado final será positivo.


4. Conocer la Ruta Otro aspecto a tener presente en las bajadas es la rapidez con la que descendemos nuestra ruta. Parece evidente, pero es necesario destacar que, en algunas ocasiones, ¡seremos capaces de alcanzar un ritmo de bajada hasta 10 veces más rápido que en los mismos tramos de subida! En este sentido, y sobre todo si tenemos previsto competir en una carrera con importantes tramos de bajada técnica, sería muy aconsejable reconocer de antemano estos mismos tramos.


También, si decidimos “trabajar” a razón de mejorar nuestra técnica en un determinado tramo de montaña, un reconocimiento previo sería muy útil para así sacar el máximo provecho de la sesión. No olvidemos que cuanto más rápido vamos cuesta abajo, menos tiempo de reacción tenemos para responder ante los imprevistos.


¿Cómo responder ante una caída?

Lo más seguro es que, tras una caída, nos encontramos más torpes que lo normal, ante la pérdida momentaria de confianza, y en estos momentos es importante reponernos y no precipitar una nueva caída.


Queremos recuperar terreno perdido, con lo que la reacción normal (si no estamos lesionados) es levantarse y ponernos a correr rápido de nuevo. Sería aconsejable tratar de recuperar la confianza de nuevo, y poco a poco, buscar un ritmo intermedio, ya que el cuerpo se ha sometido a un “shock” y será necesario asegurar nuestro equilibrio y control, hasta reencontrar el ritmo anterior de bajada superando la disposición de no luchar tanto contra la gravedad nuevamente. Durante los primeros instantes después de una caída es cuando menos dominamos nuestro equilibrio corporal.

Es aconsejable entonces, tras una caída, volver a acortar el paso más que nunca, hasta que nos encontremos más seguros de nuevo. Incluso, en una carrera, ¡a pesar de que parezca más inconveniente que otra cosa!


Convertirse en un “bajador competente” requiere mucho entrenamiento y, como no, paciencia! Pero, lo más positivo es que, a cambio de las subidas y el llaneo, el corredor no precisa tener un ADN privilegiado o un físico excepcional, por lo que, sin duda, la ventaja de mejorar en esta destreza está a disposición de cualquier corredor que esté dispuesto a invertir tiempo en la práctica y sacar el máximo rendimiento a su dedicación.

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