Como quedarse sin excusas para correr

En nuestra vida de corredores tenemos una misión cada día que pasa y que tenemos marcada en el calendario cada día que nos hemos propuesto salir a correr. Pero no es siempre fácil cumplir esa misión. En nuestro camino nos vamos encontrando con esas excusas que a veces pueden ser grandes o simplemente pequeñas. Aprende a dejar de decir “no” y comienza a decir “sí” a salir a correr.


“No me gusta correr”

Si esta frase es verdad, pero verdad-verdad, no se puede hacer mucho. Tal vez te has equivocado de deporte. O es que no has buscado bien una afición alternativa al running. Es verdad, correr no es para todos. Pero también es cierto que existe una barrera de la que todos hablan. Al principio no se disfruta corriendo, sobre todo si nunca has hecho ejercicio y a tu cuerpo le cuesta asimilar lo que estás haciendo. Pero a medida que vas corriendo más tiempo y/o distancia, tus músculos, huesos y, lo que es más importante, cabeza, se pondrán de acuerdo y empezarás a disfrutarlo.


Si tu excusa es que no te gusta correr, te proponemos que le des una oportunidad. Prueba a salir con alguien más, a cambiar tu recorrido, a llevar música los primeros días... Y si después de probar estas cosas, sigue sin gustarte, no nos lo tomaremos como algo personal.



“No puedo correr, tengo una lesión”

Ya... ¿Seguro que tienes una lesión? ¿Sabrías diferenciar una lesión de una molestia? A veces, los pequeños dolores que tenemos en el día a día se disipan tan pronto empezamos a correr. Por supuesto que no te recomendamos correr con una lesión. Eso es algo que sólo un fisio te puede decir. Pero, antes de quedarte en casa y echarte en el sofá, ¿por qué no lo intentas? Si empiezas a correr y te sigue doliendo o va a más, por supuesto, párate y vuelve a casa. Pero ¿y si no fuera así? ¿Vas a perder la oportunidad de una carrerita que te va a quitar las penas?


Si tienes una lesión de verdad, no deberías quedarte en casa. Caminar, montar en bici, nadar... hay más alternativas a correr si no puedes. Pero lo importante: si tienes una lesión que no te deja correr, lo primero que tienes que hacer es ir a un centro de fisioterapia. No vale ponerlo como excusa y después no hacer nada para que se recupere.


“Es malo para las rodillas”

No te dejes vencer por las leyendas urbanas. Correr no perjudica a tu sistema locomotor, más bien al contrario. Salvo casos que deben ser diagnosticados y tratados por profesionales, el ejercicio estimula, por un lado, el desarrollo muscular, algo que ayudará en todos los casos a mejorar el rendimiento de nuestros huesos y articulaciones, al tiempo que los hace más resistentes. Y, por otro lado, el ejercicio ayuda a corregir las malas posturas que adoptamos en el trabajo, en el sofá o en tantos otros sitios.


Si esta es tu excusa, ya te estás pensando otra, porque no nos vale. Correr no solo no va a hacer daño a tus rodillas sino que ayudará a retrasar procesos como la artrosis. ¿Te preocupan tus huesos y articulaciones? Buen motivo para seguir corriendo.


“Me aburro”

Punto uno: aburrirse no siempre es negativo. Pero es que correr puede llegar a ser la actividad más divertida que nos podamos imaginar. Puedes llevar tu música favorita, aprovechar para escuchar podcasts o audio cursos que te interesen, puedes correr en compañía de tus mejores amigos... Pero, si no tienes nada de esto a mano, puedes hacer una cosa que te vendrá muy bien: lucha contra ese aburrimiento. Si el running nos enseña algo es a levantarnos y pelear: si conseguimos correr y superar esa sensación de aburrimiento inicial, habremos conseguido algo que nos va a venir muy bien en otros ámbitos: disfrutar de la soledad. Aprender a estar a gusto solos es el primer paso para estarlo con los demás. Correr en solitario es una excelente forma de darle forma a nuestra vida interior. Podemos pensar en cosas que nos han pasado, en soluciones a algún problema que tengamos. O simplemente, en nada.


A veces, la mejor solución al aburrimiento no es someternos a muchos estímulos, sino aprender a convivir con la ausencia de ellos. Esto te dará una riqueza interior que agradecerás.




“No tengo tiempo”

No es verdad. Siempre puedes encontrar tiempo. Aunque sea media hora al día. No es posible que no tengas unos minutos para dedicarte a ti mismo/a. Y, si no los tienes, deberías buscarlos. Una agenda cargada de cosas tiene muchos peligros para nuestra salud. Los corredores tenemos todos una vida muy parecida a la tuya. Todos tenemos obligaciones. Y no solo sacamos tiempo para correr, sino que gracias al deporte y a la desconexión que supone ese tiempo para nosotros mismos, somos más capaces de sacar adelante el resto de cosas. Piensa que, si tu cansancio es mental, nada mejor que desconectar la mente para que se cansen otras partes de nuestro cuerpo.


“Soy muy mayor”

Otra mentira piadosa. Si la edad no influye para casi nada en la vida, para correr menos. Siempre que hagamos el deporte con la intensidad adecuada a nuestra forma física y no nos pasemos, obtendremos muchos más beneficios que ventajas. Cada día hay más ejemplos de personas que empiezan a correr a edades consideradas “altas” y que se siguen aficionando como si tuvieran veinte años.


Si es tu caso, inspírate con historias como la de Harriette Thompson, que con 94 años todavía estaba cruzando metas.

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