¿Este domingo no corres? ¡Baja a la calle a animar!

Tanto si corres como si tienes amigos o conocidos que corren, seguro que te has encontrado alguna vez en la situación de quedarte viendo pasar una carrera por delante y, mientras esperas a que pase la persona que conoces, te has puesto a animar a los demás corredores que pasan en ese momento por esa parte de la carrera.


En primer lugar, es una manera de vivir el ambiente de la carrera. Una carrera popular siempre es una fiesta, algo más que correr. Aunque no puedas compartir kilómetros con los participantes, o tu nombre no vaya a aparecer en la clasificación, aún puedes disfrutar de una parte de esa fiesta. Si además, participan en la carrera amigos o compañeros, se alegrarán mucho de verte animando. Piensa en el impulso que te da ver a alguien conocido en carrera. Puedes ser un verdadero apoyo. Aprovecha que sabes lo que siente alguien que está participando en carrera. Busca un lugar donde sepas que pueden necesitar un empujón (una cuesta por ejemplo) y grita bien fuerte su nombre cuando les veas pasar. Les estarás ayudando seguro. Y, si nos ponemos filosóficos, es una forma de equilibrar el karma, de devolver a otro corredor aquello que a ti te han dado muchas veces en carrera.


Otra ventaja de ser animador es que podrás asistir a algo que cuando corres no tienes la oportunidad de hacer, que es ver pasar a la cabeza de carrera. Podrás ver quién va delante, tal vez sea un corredor o corredora que conozcas. Podrás fijarte en los ritmos, en la técnica de carrera que los “pro” cuidan tanto. Muchas veces ver correr a los que van delante es una maravilla porque puedes ver el dominio que tienen sobre su propio cuerpo, sobre su propio esfuerzo. Pero no sólo a la cabeza de carrera. Lo bonito de bajar a animar es que puedes ver a toda la carrera, desde los primeros a los últimos. Y los que van en cola son tan héroes como los que van delante. Cada persona que lleve un dorsal lo es, de hecho. Todos se merecen tu reconocimiento y todos van a agradecer unas palabras y unas palmas de apoyo. Nadie mejor que tú para saber qué es lo que alguien necesita oír cuando está dentro de la competición.




¿Cómo es tu forma de animar a los corredores? El arte de emitir palabras y que estas lleguen a ser escuchadas, retenidas y usadas como motivación por los atletas es complicado. Ten en cuenta, lo primero, que es bastante posible que todos ellos vayan ya muy cargados de kilómetros, los hayan hecho a una velocidad alta para su nivel o, simplemente, que van pensando en cualquier cosa para que las fuerzas les lleguen al final de la carrera. Tus palabras tienen que llegarles y provocar un efecto revitalizador en su ánimo. Pero ¡cuidado! Porque a veces se produce el efecto contrario: que tus palabras pueden llegar a causar que la persona que las escucha no las sienta como apoyo y le hagan perder la concentración. Aunque es algo muy personal (a cada corredor nos motivan unas cosas distintas), sí hay una serie de indicaciones que te podemos dar para que te conviertas en el mejor animador o animadora del mundo:


NO: suele ser muy mala idea, aunque tenga toda la buena intención del mundo, decirle a los corredores que “les queda poco” o incluso que “ya queda menos”. Sabemos que nadie se va a tomar al pie de la letra que le digas “vamos, que te queda poco” en el kilómetro 3 de un medio maratón. Pero si lo que quieres es animar, la ironía no es la mejor arma.


PUEDES DECIR: “vamos, que ya has hecho lo más difícil” por ejemplo, si es el caso de que estás en los últimos kilómetros. O, si estás en los primeros kilómetros “venga, que has empezado muy bien, sigue así” o “así me gusta, con una sonrisa toda la carrera”.


Porque el recurso de la sonrisa nunca falla. Animar a los corredores a que sonrían es una buena idea siempre. Porque es verdad, al correr, por el esfuerzo, se nos puede olvidar sonreír. Que el público te lo recuerde o que te anime a seguir sonriendo toda la carrera, solo puede traer cosas buenas. Algún día hablaremos del efecto positivo que tiene ponerse a sonreír, aunque solo sea hacer el gesto con la cara. Te cambia el ánimo de inmediato.


Si quieres apelar a frases divertidas, mejor “cuidado, que vienen los leones por detrás” que “¿para qué corres, si no te persigue nadie?”. O mejor “corre, que se acaba la cerveza” que “no te esfuerces, si el primero ya ha llegado”. Si quieres ayudarte de la cerveza como elemento motivador, no dejes de recordar a los corredores que la tendrán como premio si acaban.


Por último, aunque te parezca contrario a animar, indicarnos que tenemos que esforzarnos un poco aún, que tenemos una cuesta delante o que aún falta un último tramo difícil, nos ayuda mucho. En los momentos en los que lo estamos pasando peor, no nos vale de nada que nos intentes minimizar el impacto, porque si lo estamos pasando realmente mal no solo nos daremos cuenta que “no te queda nada” es mentira, sino que pensaremos en lo que nos queda y nos vendremos abajo. Mejor un “venga aprieta, que viene una cuesta” o “500 metros difíciles y después de la curva puedes descansar un poco en la bajada”. Se trata de ser prácticos y no de causarnos falsas expectativas. Y aplaude, no sabes cómo anima el efecto de muchas personas dando palmas cuando tú pasas.


Quería aprovechar para darte las gracias por haber animado alguna vez y las que lo harás a gente como yo mientras sufrimos (o nos divertimos) en una carrera. Gracias, de verdad.

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