Tres variantes para tus entrenamientos que deberías probar

Correr, correr y correr. ¡Qué gran sensación! Pero, ¿solo corres? Muchos de nosotros empezamos a correr y descubrimos un mundo nuevo, un deporte que engancha y un bienestar que no queremos abandonar. Pero correr no es ‘solo’ correr, hay mucho más.


Los primeros entrenamientos que hacemos consisten básicamente en hacer carrera continua. Primero unos minutos, poco a poco unos minutos más, en algún momento un poco más rápido, pero casi siempre hacemos carrera continua. Y hay corredores que se pasan así años.




Ante el riesgo de caer en la monotonía y de no avanzar en nuestra evolución, les proponemos que, para aquellos que no lo han probado, conozcan varias variantes que seguro que les animan a seguir profundizando y les hacen avanzar. Eso sí, lo ideal es que algún profesional los adapte estas variantes en su plan de entrenamiento según sus capacidades y necesidades:


-Las series: totalmente necesarias. Simplemente (bueno, eso de simplemente es un eufemismo, porque correr series no es nada simple) se trata de correr distancias cortas a ritmos de carrera altos de manera repetida con un cierto tiempo de recuperación entre cada ‘mini-carrera’.


De esta manera entrenamos nuestro umbral anaeróbico, con lo que iremos mejorando nuestra velocidad y nuestra capacidad para correr y aguantar esos ritmos superiores. La evolución que se consigue es muy rápida, y en pocas sesiones vemos los beneficios. Acostumbramos al cuerpo a correr con ácido láctico en los músculos. Sería importante que un entrenador te planificara tu entrenamiento de series al menos una vez a la semana.


-El fartlek. Más divertido. El fartlek es un término que proviene del sueco, y que indica ´cambios de ritmo´. Ahora ya no hablamos de entrenamientos cortos. Los fartleks y cambios de ritmo los vamos a introducir en sesiones medias o incluso largas. En ellas, iremos variando siempre periodos de carrera a ritmo normal con otros algo más rápidos e incluso algunos bastante más rápido pero sin pararnos, recuperándonos de nuevo con carrera a ritmo más moderado.


Si los haces con una metodología, tu resistencia aumentará. Se mejora también la capacidad aeróbica y anaeróbica, nuestros ritmos y ayuda a nuestro sistema cardiovascular. Como te decimos, debe estar bien planificado.


-Las cuestas. Desarrolla la fuerza en tus piernas. Parece que para correr solo necesitemos que nuestras piernas sean resistentes a las largas distancias. Eso es cierto, pero ese parámetro se consigue con unas piernas fuertes. El trabajo de fuerza es totalmente necesario para un corredor. Gracias a él aumentaremos nuestra capacidad para correr largas distancias y también nos dará un punto de velocidad.


Existen muchas maneras de hacerlo, una de ellas, muy popular, son las cuestas. Para corredores de distancias largas (es decir, aquellos que no son velocistas), lo ideal es que las cuestas no sean muy cortas e inclinadas. Buscamos cuestas de una pendiente suave o moderada y se suben de manera intensa (pero no a tope). Luego se bajan al trote, se recupera un poco y de nuevo para arriba.

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