Cómo respirar bien cuando corres

Abrir la capacidad pulmonar y realizar un calentamiento con inspiraciones profundas pueden ayudar a aumentar el nivel de aire insuflado en el organismo


La respiración es la función más importante que realizamos. Es automática, no consciente, al igual muchas otras funciones de nuestro Sistema Nervioso Autónomo. Pero a diferencia de ellas, también podemos respirar de forma consciente, mejorar nuestra capacidad de respirar y usarla para modificar nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestros pensamientos.


La familia runner es más consciente que otros colectivos de la importancia de respirar pero, ¿prestamos la adecuada atención al modo en que respiramos? ¿Sabemos si es el correcto? ¿Respiramos a medias?




Uno de los errores más comunes que cometemos es la respiración superficial. Es un tipo de respiración pobre, que solo utiliza la parte superior de nuestros pulmones. El resultado es una pobre oxigenación del cuerpo. Se identifica por estas tres características:


· Se dilata el abdomen al espirar y se mete el estómago al inspirar. Cuando metemos el estómago al inspirar subimos inmediatamente el diafragma, oponiéndonos al flujo de entrada del aire. Así cada inspiración se vuelve más costosa y se derrocha un esfuerzo innecesario en cada respiración.


· Se levantan los hombros innecesariamente al inspirar.


· Aparición de jadeos por falta de aire.


Por suerte tenemos la respiración abdominal. Los seres humanos hemos nacido para respirar profundamente. La prueba de ello es que cuando somos bebés, solo sabemos respirar de forma abdominal. Conforme nos vamos haciendo mayores, muchos de nosotros nos olvidamos de respirar de esta forma y adquirimos vicios costosos para nuestra salud. Una correcta respiración abdominal requiere:


· Dilatar el abdomen al inspirar y meter el estómago al espirar. De esta manera ayudamos a bajar el diafragma y ampliar así la capacidad de nuestros pulmones.


· Los hombros no se mueven; no hay tensión en ellos.


· La respiración es fluida, sin cortes o jadeos.


¿Y cómo podemos aplicar estas enseñanzas a la práctica del running?


· Cuando acabes una serie demoledora, tipo un 400 o un 1000, al parar, no te agaches y apoya las manos en las rodillas luchando como un pez fuera del agua. Intentad caminar muy suavemente y entrelazad las manos por encima de la cabeza, apuntando al cielo. Queremos bajar el diafragma para que quepa más oxígeno. Tres o cuatro respiraciones así y bajad los brazos pero seguid respirando profundamente y caminando. Recuperados…¡que os quedan más series!


· Al acabar el entrenamiento se pueden realizar estiramientos en una pared, con los pies en alto, y fijándose exclusivamente en respirar abdominalmente durante 5’-10’. Puedes colocar tus manos en el estómago para comprobar que lo estas haciendo bien. Este aporte de oxígeno te ayudará en la recuperación del esfuerzo.


· Si estas nerviosos antes de empezar una carrera, realizar 2’ de respiraciones profundas en ciclos de 10 inspiraciones-expiraciones por minuto para calmaros y lograr el estado de activación óptimo para dar lo mejor de nosotros mismos. Los datos son orientativos porque cada uno de nosotros debe ajustar esta técnica a sus necesidades.


Como ves, la respiración puede ser un gran aliado para todos nosotros. ¡Respira bien y vivirás mejor!

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